![]() |
|||||
|
|
|||||
|
A mediados del siglo pasado (1950), Baja California representó el 1% del total de la población nacional. Incrementándose a 1.7% para 1980; logrando alcanzar el 2% en 1990. En 1995, nuestra entidad abarcó el 2.3% del total. Según estimaciones del Consejo Estatal de Población, se observará que en el 2001, nuestro estado representará el 2.6%
La concentración de la población en los diferentes municipios se ha presentado en base a los acontencimientos registrados en la entidad. A finales del siglo pasado Ensenada fue el municipio que mayor población tenía. En los años treinta a raíz del auge agrícola del Valle de Mexicali, el 62% se concentraba en este municipio y actualmente Tijuana ubica en su extensión territorial a cerca de la mitad de los residentes. Las tendencias históricas de la distribución de la población desde 1950 a 2000 son básicamente las siguientes:
Tijuana es uno de los municipios que cuenta con una extensión territorial pequeña, pero sin embargo actualmente alberga a la mayor concentración poblacional. A nivel municipal la distribución poblacional se concentra principalmente en las cabeceras municipales: el 61% en Ensenada, Mexicali registró un 72.6%, el municipio de Playas de Rosarito concentra en su cabecera municipal al 79.6%, el 75.1% lo concentra Tecate y el 97.4% de la población de Tijuana reside en su cabecera municipal.
En la década 1980-1990 la estructura por grupos de edad de la población del Estado, se caracterizó por un descenso gradual de la población agrupada en los primeros grupos quinquenales de edad (0-14 años), así como un aumento del grupo de mayores de 15 años. Durante el periodo de 1980, la población menor de 15 años representó el 41%, porcentaje que disminuyó a 34.2% en 1990, mismo que siguió disminuyendo a 33.4% para 1995. Esta disminución probablemente se explique por el descenso de la fecundidad y al impacto de los grupos migratorios, sobre todo en las edades de 5 a 14 años, no así con el grupo de 0 a 4 años que presentó un ensanchamiento en la base piramidal de 1990. En lo que respecta al grupo de mayores de 15 años fue en 1980 de 59.2% y para el año de 1990 aumentó a 63.8% respectivamente, llegando a 66.1% en 1995. En el 2000 a nivel municipal Tecate es el que mayor población concentra menor de 15 años, seguido por Playas de Rosarito, Ensenada, Tijuana y por último Mexicali registrando este el menor porcentaje de 32.7%. El 63.3% de la población del municipio de Tijuana pertenece al grupo de 15 a 64 años, registrándose como el municipio con mayor porcentaje, en contraparte Tecate representa solamente el 61.1%. En lo referente al grupo de 65 años y más Mexicali cuenta con el 4.3% y Tijuana con el 3.1%.
|
|||||
|
Dentro del proceso de transición demográfica, el Estado de Baja California aparentemente se puede ubicar cerca de la última etapa, ya que se observa una tasa de natalidad decreciente y una tasa de mortalidad relativamente baja. El número de nacimientos ocurridos durante un año por cada 1,000 habitantes, representa la Tasa Bruta de Natalidad (TBN). El comportamiento de ésta en el Estado, al igual que la nacional, ha mantenido un claro descenso. Al respecto se puede observar que la tasa de natalidad después de haberse mantenido en niveles muy altos, por arriba de 45 mil hasta el año de 1960, en 1970 alcanzó una tasa de 41.7 en 1975 este indicador se redujo a una tasa del 30.0; sin embargo, al TBN estatal durante el periodo de 1990 fue de 29.6 (49,229 nacimientos) y para 1995, dicha tasa fue de 26.4 por mil habitantes; esto indica un total anual de 55,664 nacimientos segú resultados preliminares de INEGI. Según estimaciones de Consejo Nacional de Población (CONAPO), Baja California contará con una Tasa Bruta de Natalidad del 19.78 para el año 2001.
|
|||||
|
Al tratar de explicar la evolución de estas políticas de nuestro Estado, consideramos pertinente señalar que la entidad por sus características demográficas generales se ubica en las correspondientes a las de todo el país; sin embargo, es importante hacer notar que algunas variables demográficas de un tiempo a la fecha se han definido en la población de Baja California marcando diferencias sustanciales con las del resto del país, por lo que se ha propiciado en la entidad la aplicación de una política poblacional regional y local además de la nacional. Tomando en cuenta la situación de nuestro Estado como entidad fronteriza, que a la vez es puente para el encuentro con una sociedad diferente y lazo de unión para la fortificación de la entidad nacional, frente a un vecino poderoso que impone su estilo de vida en el mundo, entenderemos la razón por la cual las políticas de población en la entidad no sólo son nacionales, sino que también son regionales y locales, auspiciando así la conservación de las tradiciones y valores que nos son propios. La política en materia demográfica de nuestro país ha estado íntimamente ligada al desarrollo económico, político y social que ha tenido en las diferentes etapas de su historia. La independencia de México presentó al gobierno el singular problema de administrar un país de 4 millones de kilómetros cuadrados, con sólo 6 millones de habitantes. La estrategia poblacional de la época fue la colonización. La Ley de Inmigración de 1908, ampliada en 1926 y 1930, fue el antecedente de la primera Ley General de Población en 1936, que no solamente incluye los aspectos relativos a la migración, sino que incorpora elementos relacionados con la fecundidad y la natalidad. La Ley General de Población reformada en 1947, reafirma el criterio de aumento de la población, disminución de la mortalidad y fomento de los matrimonios como principio de la política de población. En esa época, la educación, las condiciones socioeconómicas y las tradiciones culturales mantuvieron altos niveles de natalidad; por otra parte, la creación del IMSS, y las campañas sanitarias, de prevención y atención a las enfermedades, disminuyeron la mortalidad, dándose la explosión demográfica que de 1950 a 1970 casi duplica la población. Si bien el país se fortaleció con una mayor población, las corrientes migratorias siguieron orientándose hacia la capital y hacia unas pocas ciudades metropolitanas y de la frontera norte. La Ley General de población de 1974, refleja la preocupación de que un alto crecimiento poblacional indefinido provoque problemas para el bienestar de los mexicanos, por lo que se propone regular los fenómenos que afecten a la población en cuanto a volumen, estructura, dinámica y distribución en el territorio nacional, a fin que participe justa y equitativamente del desarrollo económico y social. La nueva Ley, crea el CONAPO que tiene a su cargo la planeación demográfica del país. Un aspecto notable es el integrar los principios de la política poblacional en los programas de desarrollo económico y social. Los fundamentos legales de las políticas de población tienen su origen jurídico en la Constitución General de la República, en sus artículos 4, 11 y 73 Fracción XVI, quedando enmarcados en las garantías individuales lo relativo a la protección de la familia y el derecho que tiene toda persona en cuanto a decir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de los hijos, estableciendo de esa manera el derecho constitucional a la planificación familiar, así como al libre tránsito por el territorio nacional. La Ley General de Población y su reglamento establecen entre otras acciones, la realización de programas de planeación familiar, con absoluto respeto a los derechos fundamentales de la persona humana, preservando la dignidad de las familias. Con base en estas normas jurídicas se han instrumentado las metas demográficas, que se proponen armonizar el crecimiento y distribución poblacional, con un grado de desarrollo adecuado que mejore las condiciones de vida de la población mexicana. Así mismo, como parte integrante de este marco jurídico, el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, sustenta los principios en materia de población que dan origen, al Programa Nacional de Población para el mismo periodo. En 1995 se expide la Ley de Población del Estado de Baja California y su Reglamento, normatividad que refuerza de manera contundente todas las instancias y dependencias que realizan acciones de población; además norma claramente la realización y responsabilidad que les corresponde en la aplicación de sus políticas. Este marco normativo que sustenta la política de población en Baja California es el primero en su género en todo el país. Estos son algunos de los principios, que en nuestro Estado, orientan y norman las políticas de población que se aplican para incidir en la población. |
|||||